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NICARAGUA - 2008

NUESTROS PRIMEROS DIAS

3 DE SEPTIEMBRE DE 2008

3 DE SEPTIEMBRE DE 2008

3 de Septiembre de 2008

 

 

 

Hoy hemos ido al volcán Mombacho, no para recorrerlo, sino para hacer Canopy. Rosa y Jose lo tenían bastante claro. A Belén ha habido que convencerla pero al final se ha decidido. El precio de la aventura, 29$/persona.

 

Nos ha llevado hasta el parque natural Mombacho un taxista llamado Antonio Reyes. Jose, que es un negociante nato, no ha parado de hablar con él y ha conseguido un buen precio para llevarnos esta tarde a la Laguna de Apoyo y mañana hasta Managua.

 

En el trayecto, hemos parado junto a un colegio que estaba en su hora de recreo. Había 160 niños desde 3 años hasta 12. Nos bajamos del coche y repartimos caramelos (de la Caixa, claro). Hubo un momento en el que Rosa fue abducida por un montón de niños que la rodearon y alzaban sus manitas esperando recibir un caramelo. A pesar de ser algo de lo que carecen, saben compartir y repartir.

 

Una vez en el bosque, nos pusieron los arneses y comenzó la aventura. Ronie y Leo nos explicaron brevemente cómo debíamos deslizarnos por las sirgas y agarrarnos. A Belén le temblaban las piernas y estuvo varias veces a punto de dar la vuelta y bajarse por donde había subido, hasta que se enteró que podía disfrutar de la experiencia abrazada a uno de los monitores. La sensación de sobrevolar los árboles y el paisaje que se podía ver desde arriba, era impresionante. Pero lo más impresionante fue ver a Rosa hacer de “Super Woman”. Incapaz de describirlo. Muchísimo mejor ver las fotos. Otro de los vuelos era “El Mono” (consiste básicamente en ponerte con la cabeza hacia abajo). Existe un documento gráfico de Jose que tampoco os podéis perder.

 

Al volver a Granada hemos paseado por el Parque Central y visitado el Convento de San Francisco.

 

Por la tarde, nos ha venido a buscar Antonio Reyes, nuestro amigo taxista y nos ha llevado al Mirador de Catarina, donde se puede observar la Laguna de Apoyo. Ha merecido muchísimo la pena. La vista es extraordinaria. Allí hemos montado a caballo y hemos paseado por el poblado. Montados en nuestros corceles, se nos ha encogido el corazón. Los niños te llamaban para saludarte y regalarte su sonrisa.

 

Antes de irnos, hemos escuchado la marimba –instrumento típico de aquí-, Jose ha hecho sus pinitos con una guitarra y Belén ha bailado folklore nica.

 

Al volver hacia Granada, Antonio  nos ha parado en Diriomo, donde hemos podido degustar las famosas cajetas de leche, manjar de leche y cacao.

 

Por la noche y como despedida, hemos ido al Café Nuit, donde hemos podido bailar un poco de salsa.

 

LO MEJOR DEL DÍA: El mirador de Santa Catarina.

2 SEPTIEMBRE 2008

2 SEPTIEMBRE 2008

Visita al Parque Nacional del Volcán Masaya

 

Después de nuestro desayuno continental  de todas las mañanas en el Hotel, tras  40 minutos de espera (ejem, ejem), nos hemos ido al mercado de divisas, para que no se nos olvide el oficio y porque Jose no puede vivir sin saber la cotización de la córdoba con respecto al dólar y al euro. La moneda se cambia en plena calle. Los cambiadores de moneda se ofrecen con un fajo de billetes a plena luz del día. 

 

 

Hemos ido a la estación de autobuses para coger uno que nos llevara a Masaya. El viaje ha sido increíble. Rosa ha tenido su momento Springteen y Jose tenía medio cuerpo fuera del autobús. Las imágenes que tenemos grabadas en la retina saliendo de Granada han sido impresionantes y quedarán para siempre en nuestros corazones. Aquí todos son tranquilos excepto los conductores  de autobús. Además del conductor, está el “avisador”, que, de pie en la puerta que permanece todo el trayecto abierta, va gritando a lo largo de toda la carretera “Managua, Managua”, y así los nicas van subiendo y acomodándose en el autobús. Hay personas esperando  en cualquier punto de la carretera, sin parada señalizada, y casas dispersadas a lo largo de todo el trayecto.

 

Nos hemos bajado  a la entrada del parque nacional del Volcán Masaya, que se encuentra entre Masaya y Managua. Hemos subido andando hasta el Centro de Visitantes (aprox. 1,5 Kims.), y durante todo el camino nos acompañaba un guía del parque en bicicleta. En el centro nos han explicado lo que podíamos hacer al llegar al volcán. Pretendíamos subir andando los 4 Kms., pero al final hemos cogido un coche  (por el módico precio de 25 córdobas cada uno) que va subiendo y bajando a los visitantes. Y menos mal. Hubiéramos llegado con la lengua arrastrando por el suelo. Los guardadores del parque estaban sorprendidos de la hazaña de los españoles y se comunicaban entre ellos  con walki-talkies. El taxista era un nica encantador.

El parque nacional está compuesto por dos volcanes y cinco cráteres, uno de ellos activo.

Cuando hemos llegado arriba, el espectáculo ha sido bestial. La primera impresión al asomarnos al cráter activo es única y absolutamente sobrecogedora. En esta época, las lluvias más o menos constantes provocan muchísimos gases lo que produce un olor a azufre que se agarra a tu garganta y te provoque la tos. Por eso los guías del parque ofrecen a todo aquel que va una máscara para poderte proteger de estos gases.  

 

Hemos hecho un sendero que bordeaba todo  el cráter de San Fernando, el más grande de los 5 pero que está inactivo. Aunque alrededor del cráter, el vapor de numerosas fumarolas hacen pensar que algo de actividad existe. Durante el recorrido  hemos visto cientos de zopilotes que a Rosa le han espantado. Nos ha llovido durante bastante rato, por lo que Rosa se ha puesto su chubasquero-capa de color amarillo (momento Pescanova), yo me he puesto otro chubasquero y nuestro hombre, iba a pelo. No hemos estado tan horrorosas en nuestra vida.

 

Ha sido una pena porque  las nubes no nos han dejado ver con claridad la impresionante vista del Lago Masaya.

 

Cuando hemos llegado al punto de partida, llamado Plaza de Asturias, 4 nicas estaban sin pegar un palo al agua, como es habitual en este país. Lo que en España haría una persona en 10 minutos, aquí lo hacen 4 personas en 5 días.

 

Jose es una gran conversador y  hace amigos allí  donde vamos. Reparte caramelos y bolígrafos de la Caixa a todo el mundo.

 

Junto al mercado había un puesto de frutas y chuces donde Jose ha preguntado el nombre de una fruta y la señora le ha contestado “Mamón”. Por supuesto, no hemos comprado los mamones.

 

Una vez abajo, hemos cogido en la carretera el autobús hacia Masaya, que nos ha dejado  en la puerta del Mercado  de artesanía . Hemos comido en un restaurante mexicano con sus respectivas Toñas (muchas, por cierto), y después hemos ido de compras al mercado de artesanía, famoso en la comarca. Casi no salimos de allí. Nos ha llevado más tiempo  del que esperábamos, y en todos los puestos se regatea. Hemos comprado de todo: imanes para la nevera, madera, gorditas y pintura.

También hemos entrado en una Iglesia durante la celebración, y después  a tomar un refresco en el Parque Central, repleto de estudiantes que salían en ese momento de clase.

 

Para llegar hasta la parada del autobús, preguntamos a dos policías que nos dieron información incorrecta, y al final, nos ofrecieron su ayuda dos hermanas gemelas de 18 años, encantadoras, a las que Jose les ha regalado dos bolígrafos de la Caixa.

 

Sin lugar a dudas, el momento más auténtico del día ha sido entrar en el autobús que nos iba a llevar a Granada. Los decibelios de la música así como las luces de neón, eran dignos de una discoteca de Ibiza. No cabía un alfiler. Hemos conseguido llegar hasta la parte trasera del autobús tras sortear numerosos nicas que regresaban de sus trabajos. El “doctor” Alarcón, Médico sin Fronteras, le ha recetado a una señora a la que le dolía el oído, que se tomara Ibuprofeno y le ha dado varias pastillas. Esta señora volvía antes de su trabajo para ir a rezar. Llevaba un cesto lleno de bollería que trasportaba sobre su cabeza.

 

Rosa casi se nos cae varias veces en el autobús, tratando de coger los ibuprofenos de su mochila-caracol.

 

Hemos llegado a Granada, una ducha reconfortable y a buscar un típico restaurante nica. La cena, por supuesto, regada por numerosas Toñas de la tierra, la bebida preferida de la Capablo.

 

Ahora mismo, estamos en el Macondo, lugar regentado por un valenciano, tomando unos mojitos y escribiendo nuestro diario.

 

Aquí seguimos…. Han sido momentos muy intensos, llenos de emociones, de compañerismo y de buen rollo. Ahora bien, no sé si llegaremos a cooperar.

El MEJOR MOMENTO DEL DÍA: Sin lugar a dudas, el regreso a Granada en el autobús.

 

1 DE SEPTIEMBRE 2008

1 DE SEPTIEMBRE 2008

 

 

Aquí es invierno y hace como unos 30 grados de temperatura y muchísima humedad. Hoy hemos visitado LAS ISLETAS.

 

Granada está en la orilla contraria a San Miguelito, en el Lago Cocibolca. Contratamos la excursión en un tour-operador por 13$/persona. Un coche nos vino a buscar al hotel y nos llevó hasta el embarcadero. Allí un barquero de la comunidad de las islas nos llevó en su barca, junto al taxista y al guía. Pasamos en Las Isletas todo el día, por 40 $, y tres personas acompañándonos. Impresionante. El guía tenía tan solo 20 años y había nacido allí, en Las Isletas.

 

Las Isletas son un total de 365 islas, dentro del lago Cocibolca. Muchas de ellas han sido compradas por gente rica a los nativos de allí, y se han construido casas espectaculares. Otras islas siguen perteneciendo a los nativos que llevan viviendo allí desde hace años, y que viven fundamentalmente de la pesca y de la construcción y del servicio de las casas de los ricos. Tienen incluso colegio, centro de salud e iglesia en las islas. No tienen que desplazarse hasta Granada para ello. La diferencia entre unas islas y otras es abismal.

 

Allí sólo reman las mujeres. Estuvimos comiendo en un restaurante de una isleta de la familia del guía, por supuesto, muy humilde. Muchas de las fotos son de esa isla. Qué niños! Son absolutamente felices. Corren descalzos y con ropa que no es de su talla. Y se ríen sin parar. Les encanta ver las fotos que Rosa las hace en la cámara. Jose, que ha viajado un montón y que ha visto muchísima pobreza en la India, dice que estos niños no son pobres, tienen para comer. Y eso no es poco. 

 

En una de las islas sólo viven monos, 5 en total, 4 monos-araña y un mono cara-blanca. Jose les echó caramelos de la Caixa y se acercaron muchísimo hasta la barca. Hubo un momento que creíamos que Jose saltaría a la isla y que a partir de ahora, los turistas vería 5 monos y a Jose. Rosa les hizo un millón de fotos. Y después fuimos a una isla donde hay un pequeño castillo, y nos quedamos allí una hora simplemente para ver atardecer. Eran las 6:15 de la tarde, y allí, en ese momento, se podía ser feliz. Volviendo en la barca hacia Granada,  sentimos que había cosas maravillosas que te hacen disfrutar y sentir que la vida es preciosa y que hay que vivirla intensamente. Ver otros lugares, viajar, te abren la mente y te hacen pensar que tu mundo no es el único, ni el mejor, ni tu forma de ver la vida es la mejor forma de vivirla….

 

Llegamos a Granada, nos duchamos y nos fuimos a cenar al restaurante de Doña Conchis, que Rosa y Belén habían descubierto volviendo con el taxi al hotel. Qué lugar tan precioso. Su iluminación principal eran las velas. Rosa volvió de nuevo al hotel a buscar su cámara. Tras echar cuatro fotos, el mensaje de la cámara fue fulminante: “Cambio de batería. Batería agotada”. Jose y Belén se echaron un sueñecito tumbados en los bancos del restaurante. Después acabamos maravillosamente el día tomando un mojito.

 

31 de AGOSTO DE 2008

8:40 a.m. Comienza nuestra aventura.

 

Hotel Tryp Alameda de Barajas Rosa, Belén y seis bultos más (sí,  sí, he dicho 6), esperamos un microbus que nos lleve hasta el aeropuerto. Allí nos tenemos que reunir con nuestro compañero Jose, el cual viene directamente de Valencia, después de tener una boda en Cuenca y de no dormir en toda la noche (ejem)

 

Antes de facturar hemos disfrazado nuestras maletas de  un verde fosforito muy discreto. Por precaución y por el módico precio de 24 euros.

 

12:05 a.m. Vuelo Madrid-Miami.

 

Duración del vuelo, 9 horas y media. Ha salido sin retraso. Sin  anécdotas que contar. Excepto que Jose ha dormido unas 7 horas, que Rosa no ha dormido ni un minuto y que nuestros culos han perdido su forma habitual, y han pasado a ser planos, literalmente.

 

Hemos llegado a Miami a las 15:35 hora local. (21:35 en España). Tras pasar inmigración, y esperar dos horas y media, hemos cogido nuestro segundo vuelo previsto para las 17:50.

 

17:50 p.m. Vuelo Miami-Managua

 

Dos horas y media de retraso. El vuelo  ha salido al final a las 20:30 horas, es decir con unas dos horas y media de retraso.

 

Hemos llegado por fin a Managua a las21:00 horas (hora local), las 5 de la madrugada en España.

 

Hemos contratado un taxi para llegar hasta Granada, que nos ha cobrado 45 dólares por el trayecto, de casi una hora. El viaje nos ha permitido ver a ambos lados de la carretera, las chabolas en las que viven muchos habitantes de Managua: viviendas precarias, puestos de fruta junto a la carretera, grupos de adolescentes en la misma carretera, tres en una bicicleta sin ningún tipo de reflectante, un control de la policía…. El taxista, menos mal, era poco charlatán.

 

Una vez en Granada, en el HOTEL GRANADA, hemos dejado nuestro equipaje en la habitación y nos hemos ido a cenar a un restaurante cuyo propietario es valenciano (¡qué casualidad!). Hemos cenado fenomenal a base de tapas, sangría y, para terminar, un maravillosos mojito.

 

Nos hemos ido cuando ha empezado a “brisear”, es decir a “chispear”, a llover en pequeñas gotitas…

 

Mañana más.