Isla de OMETEPE II
Esta era nuestra cabaña, en las faldas del volcán Maderas de la Isla de OMETEPE.
Esta era nuestra cabaña, en las faldas del volcán Maderas de la Isla de OMETEPE.
Lo cierto es que en el mundo civilizado uno tienes mucho menos tiempo para escribir y colgar cosas. No he podido escribir nada de los últimos días, pero voy a colgaros algunas fotos del final de nuestra vivencia.
Hola a todos, ya estamos de nuevo en casa y hay que ver lo rápido que ha pasado este mes…
Personalmente he tenido la oportunidad de cumplir uno de los sueños de mi vida, y realmente ha superado con creces las expectativas. Todo lo vivido va a aportar en mi vida un valor añadido, y supongo que conforme vaya entrando en mi mundo de siempre, todavía lo valoraré más.
Además he tenido la oportunidad de compartirlo con dos personas excepcionales, con las que he vivido momentos muy especiales. Gracias a los dos.
Y ahorita me pongo con las 2000 fotos, para que la próxima semana las podaís disfrutar tanto en Zaragoza como en Valencia.
Solo queda dar las gracias a todos por estar allí con nosotros, compartiendo y apoyando desde la distancia.
Y tranquilos que este blog todavía tiene pendientes algunas historias y fotos, que no dudeís vamos a compartir…..
ROSA
Familiares, amigos, conocidos,compañeros, y forofos todos. Hemos dejado la isla de Ometepe, que es la de la foto, donde hemos finalizado nuestra aventura en Nicaragua Ha sido duro tener que abandonar estos lugares pero debemos regresar a España, entre otras cosas para compartir nuestra extraordinaria experiencia con todos vosotros. Ahora estamos en un hotel próximo al aeropuerto de Managua, para dentro de unas horas coger un vuelo que tras dia y medio de viaje nos llevará a nuestros destinos de origen. No tenemos tiempo ahora mismo para contar todo lo vivido estos dias, pero prometemos hacerlo en breve, en este mismo blog donde tanto hemos compartido. Os agradecemos vuestra compañía, ya que gracias a este blog hemos estado en España junto a vosotros en muchos momentos, que buena falta nos ha hecho. Nos vemos "ahorita". Tres ex-cooperantes.
Sabemos que estáis pensando que a las Sanmigueleñas nos ha agarrado la “pereza nica” y ya no escribimos con tanta frecuencia, pero la realidad es que hemos tenido una semana con un montón de trabajo, vida social y viaje a San Carlos, además de las dificultades habituales para acceder a Internet desde este tranquilo pueblo a orillas del lago Cocibolca. Pero ya estamos aquí de nuevo para relataros de forma concentrada nuestras últimas aventuras y cerrar el capítulo San Miguelito con mucha pena, pero con una experiencia en nuestros corazones que nadie nos podrá arrebatar jamás….
Aunque el martes 16, en principio, era feriado, a nosotras nos habían indicado que debíamos trabajar (menuda pareja han enviado a SM, en fin definitivamente sin remedio). Así que, a las 8 y media (horario nica) nos plantamos en la ONG. Por supuesto, y para nuestra no-sorpresa, la puerta estaba cerrada, y el auditorio de la alcaldía también, por lo que decidimos volver al hotel a tumbarnos una hora en la cama. Cuando volvimos, ya estaban Genoveva y Cornelio. La tarea que teníamos asignada para ese día, ya la teníamos acabada, ya que a menudo, nos sale el brío español y conseguimos hacer nuestro trabajo rápidamente. Así que alquilamos un taxi y nos fuimos con Genoveva y con Cornelio a La Conquista, una comunidad próxima SM, donde se celebraba el desfile de la “Fiesta Patria” en la escuela y había que asistir como representación de DESOS, además aprovechábamos para visitar a un solicitante de un Microcrédito al que el comité no tenía nada claro si se le iba a dar.
Los Nicas se emocionan bastante con estos desfiles patrios, aunque para nosotras la verdadera emoción estaba por llegar. A la hora de volver a SM, no había taxi, ni autobús de la posguerra, ni siquiera un caballo. Nosotras andábamos algo preocupadas pensando como volveríamos, a Genoveva no parecía preocuparle mucho pero como aquí nada les agobia y van resolviendo sobre la marcha… Llegó la hora de regresar y a lo lejos el único vehiculo disponible era una camioneta con remolque cargadita con los 30 niños de la banda municipal de pie, más todos los instrumentos; tambores, bombos, xilófono, no cabía un alfiler. Por un momento pensamos “no puede ser”, pero efectivamente “era”, Genoveva nos invitó a subir y las dos españolas jaleadas por las risas y los comentarios de todo el mundo subieron al camión/puzzle y se acomodaron encima de dos tambores. El viaje fue de casi una hora por una pista forestal llena de baches, riachuelos, y además de que en cada curva una avalancha de niños se nos venía encima. Todavía llevamos la marca del tambor en nuestras reales posaderas…
Una vez en SM y con una ducha de “hilito de agua fría” todo se veía de otra manera y esa tarde además se nos compensó con uno de los atardeceres más lindos en el muelle que pudimos disfrutar con Telma y Mariling.
Esa noche nos fuimos a dormir prontito pues al día siguiente viajábamos a San Carlos para dos días a dar unas Capacitaciones en ASODELCO (fundación que colabora con DESOS). El super bus salía a las 6 de la mañana, y nos esperaban de nuevo 3 intensas horas por la carretera que ellos consideran que es realmente mala (las otras les parecen normales). El autobús iba parando cada 5 minutos a recoger gente en cualquier punto, a la llegada a San Carlos entre los que teníamos la suerte de ir sentados en unos sillones de tortura y los que iban de pie, calculamos unos 80 pasajeros (con bebes y niños incluidos), esto es NICARAGUA amigos…
Como ya somos casi Sanmigueleñas de adopción y conociendo la rivalidad entre SM y San Carlos, hemos de decir que este pueblo no nos gusto nada de nada. Acompañadas por Mykeling que nos hizo de guía, nuestra primera tarea fue buscar alojamiento ya que teníamos que hacer noche. Durante una semana habíamos estado preguntándole si teníamos que reservar habitación (habito típicamente español, pues aquí de este tema pasan) ella nunca nos contestaba. La consecuencia fue que únicamente encontramos una mini-habitación, sin ventanas y con una camita de 90, estupenda para mantener rígida la espalda y que tuvimos el placer de compartir. De la ducha o no ducha comunitaria mejor no hablamos. No os sorprenderá si os decimos que no pudimos dormir en toda la noche.
En ASODELCO, impartimos la capacitación durante los dos días y la verdad fue muy gratificante. De nuevo nos encontrábamos con gente encantadora y amable, que nos hizo olvidar las pequeñas incomodidades. El último día comimos todos juntos como despedida.
Estaba claro que teníamos que regresar a SM en el mismo autobús que nos había traído. Pero una vez más, como somos chicas afortunadas la suerte estuvo de nuestro lado. Paseando por San Carlos, nos encontramos con D. Esteban Paniagua (empleado de la Alcaldía de SM y ya un colega nuestro), nos comentó que estaban en una reunión con todos los jefes de sección del Ayuntamiento, incluido el Sr. Alcalde y que habían venido en la Panga Muncipal. Con toda la experiencia acumulada en transporte público Nica, veíamos cada vez mas claro que “Paniagua” era nuestro hombre. Como fuera, debíamos ocupar tres plazas en esa Panga Municipal (por cierto donada por la Xunta de Galicia), en la que sólo nos iba a costar volver a SM 1 hora y media y además sin botes.
Se lo comentamos y deseo cumplido, hizo una llamada al Sr. Alcalde y autorizo el overbooking, así que quedamos a las 4 en el muelle.
Por supuesto salimos a las 16,45 horas, pero esta vez tenían disculpa; pues les habían robado medio depósito de gasolina de la panga y tuvieron que ir a por 1 galón. Comenzó el viaje y descubrimos el “magnifico mundo de la Panga Nica”, eso si que era viajar en 1ª. Sin calor, sólo 17 personas en el mismo vehiculo, y a una velocidad de crucero. Transcurrió la primera hora disfrutando de un paisaje increíble, los hombres con una botellita de Flor de Caña (ron de aquí) tomando. Una de nuestras compañeras de viaje nos dijo; en cuanto pasemos esos islotes ya veremos SM y en media horita estamos en casa.
Pero era todo demasiado bonito, de repente empezó a pararse el motor y el conductor de la panga nos comunicó que nos habíamos quedado sin gasolina. Estábamos en mitad del lago, anocheciendo, con muchas probabilidades de lluvia y lo mejor de todo “sin cobertura”. Todos de pie en la panga, con el móvil en alto buscando red (y vosotros durmiendo tan tranquilos en vuestras camitas…). El patrón empezó a pedir una navaja, una linterna…y de repente de la mochila de la Cooperantes iban saliendo toda clase de aparatos Decatlon imprescindibles para un momento así, (tanto que os habéis reído de las Barbies Cooperantes, fuimos el alma del naufragio en panga)
Por supuesto no llevaban remo, tan solo un palo bastante largo y menos mal porque se nos olvidó comprar “remos de panga” en nuestra visita a Decatlon.
Poco a poco fuimos llegando a una de las islas llamada “El boquete”, allí había tan solo una casa habitada, pero como no podíamos esperar otra cosa de la hospitalidad Nica nos acogieron a los 17. Que suerte una vez más, pues justo en el momento de entrar en la casa, comenzó a llover a mares y además ya era noche cerrada. El alcalde pudo llamar a su hermano para que se acercara con una barca desde SM con 2 galones de Gasolina. A todo esto, nadie parecía preocupado, ni agobió en ningún momento, de hecho seguían bebiendo ron, y comenzaron a cantar las canciones que tenían grabadas en los móviles (entre ellas La Pantoja), además de reírse de la aventura que les habían preparado a las chicas de “La Caixa”. Como a la horita de estar allí, rompiendo la velada familiar de los Sres. Del Boquete, llegó el hermanisimo con la gasolina. Por fín pudimos montar de nuevo en la panga (seguía lloviendo a mares) y poner rumbo a SM. Fueron unos 20 minutos más de panga bajo el agua, por fin a las 20.30 desembarcábamos en el muelle de San Miguelito sanos y salvos, y además habíamos vuelto a casa sin pasar calor, sin botes en el camino y el la panga del Sr. Alcalde….
El viernes fue un día de trabajo en la oficina, teníamos que hacer informes y preparar un taller de “contabilidad e inventarios” para una asociación de mujeres, que tienen un taller de costura.
Además era el cumple de nuestra compañera Tania, le caían 24, y nos invito a cenar a su casa. Terminamos en la oficina cerca de las 6,30, aún pudimos descansar un poquito ya que habíamos quedado sobre las siete y medía.
Cuando llegamos a su casa, nos recibieron sus hermanos, su madre y algunos amigos. Sentados en una mesa enorme, en la que rápidamente nos acomodamos. Sólo una tarta rosa (aquí llamada Queque), presidía la mesa. Hablamos hasta que fueron llegando el resto de invitados y cuando estábamos todos, comenzaron a servir la mesa; un fabuloso plato de, pollo con salsa de verduras, arroz y pure de patata. Estaba riquísimo. La única bebida fue “Flor de Caña” con zumo de naranja…… Fue una cena divertida, animada por nuestro contacto en la alcaldía “Paniagua”, un Nica atropellado que nos tiene que repetir todo varias veces, pues no hay forma de entenderle a la primera. A las 11 terminamos la fiesta y tocaba recogerse, pues aunque el sábado era nuestro último día en SM, trabajábamos toda la mañana (no como el chico Bluefields que ya anda por OMTP).
Hoy sábado nos hemos levantado muy prontito, sobre las 6.30, para variar sin agüita, pero al cabo de 1 hora se ha solucionado. Hemos tomado nuestro último desayuno con Telma. Llevábamos dos días ya con la tristeza agarrada, pero definitivamente este desayuno nos ha roto. Tenemos sentimientos encontrados, ganas de quedarnos, tristeza de dejar toda esta gente maravillosa que nos ha cuidado como si fuéramos de su familia.
La mañana ha sido linda, el taller con las mujeres ha resultado una experiencia muy gratificante. Hemos terminado sobre la una y se han empeñado en que pasáramos por su taller, para invitarnos a tomar un refresco, aunque hemos acabado comiendo allí. Además estaban empeñadas en regalarnos dos camisas que ellas confeccionan, pero no hemos aceptado, pues entre otras cosas les hemos enseñado a calcular el beneficio de cada prenda confeccionada y los márgenes no eran para tirar cohetes, pero hay que ver que corazón tan grande…..
Llevamos toda la tarde haciendo la maleta, escribiendo este texto, todo el rato acompañadas de Telma. Realmente estamos tristes, San Miguelito ha sido una de las mejores experiencias de nuestra vida y nos será difícil olvidarlo, simplemente por algo muy sencillo SU GENTE.
Mil gracias…..
A Telma: Por su mirada, por su compañía, por su dulzura y nobleza
A Mariling: Por sus abrazos, su niñez y sus sueños que ojala algún día se cumplan.
A Genoveva: Por sus enseñanzas sobre SM y por su lucha sin tregua por este pedazo de tierra.
A Tania y Maykeling: Por ser las mejores anfitrionas, por su compañía y por sus risas.
A Cornelio: Por ser el “masiso” de la oficina, por sus chistes y sus vaciles.
A Chocolatito: Por sus bromas y su compañía
A Frankling (padre): Por su hospitalidad y su sabiduría sobre la vida
A Frankling (hijo): Por ser tan macarra, tan natural, y alegrarnos los atardeceres de SM.
A Doña Esther: Por alimentarnos como nadie, y por su amor.
A Doña Erlinda: Por que hace la mejor pasta italiana de SM.
A Doña Consuelo: Por su “Corte Inglés” Sanmigueleño
A la Alcaldía: Por habernos tratado siempre de maravilla, aunque no han dejado de pedirnos dinero de “La Caixa”…
A Paniagua: Por su amabilidad y su ofrecimiento a dejarnos de todo. Es nuestro “pofi”.
Y en general a todo este pueblo tranquilo a la orilla del lago Cocibolca…….
Hola a todos, soy Jose, el compañero de Belén y Rosa en Nicaragua, quería comunicaros que debido a las dificultades que están teniendo las compañeras de San Miguelito para disponer tanto de internet como de tiempo para poder redactar sus hazañas, se han visto obligadas a posponer sus aportacionesal blog. No obstante deseo transmitiros tranquilidad puesto que están perfectamente (como puede verse en la foto de arriba), aunque algo más envejecidas que cuando llegaron a este país porque aquí uno se quema mucho. Ahorita cuando puedan compartirán con "ustedes" sus fotos y sus aventuras.
Un abrazo.
Para que veais que bien me cuidaban mis amigas las policías del centro penitenciario.
Y aprovecho y saludo a Olga, que como es tímida ha esperado al final para escribir algo, y a mi vecina Isabel que la había echado de menos en el blog.
Y muchos besos y abrazos para todos los demás.
Planificar en Nicaragua sirve de bien poco. Eras las cinco de la mañana cuando llamaba a la agrónomo para despertarla ya que a las seis cogíamos la panga para Kukra y la noche anterior me insinuó que le costaría levantarse así que me he asegurado de que así lo hacia. Mi sorpresa ha sido que a las cinco y media he recibido una llamada suya diciéndome que había estado toda la noche enferma con vómitos y que se le hacía imposible poder subir a Kukra River. Lo cierto es que lleva toda la noche lloviendo y subirte a una panga con un paraguas a dejarte caer la lluvia durante ocho horas se hace duro, no se si habrá sido esto lo que le ha hecho pensarse mejor el tener que ir a trabajar, porque de igual modo me lo podía haber comunicado en la primera conversación. Pero dejaremos de pensar de forma negativa y nos adaptaremos a las circunstancias, que creo que es la única forma de sobrevivir aquí y dónde sea, adaptándonos al entorno que es cambiante constantemente.
Me he puesto en contacto con el director de Desos Bluefields para comentarle la situación y me he ofrecido a subir sin la ingeniero agrónomo a Kukra pero él ha considerado más oportuno que me quedara en Bluefields. Así que el día de hoy lo dedicaré a la oficina, y el fin de semana que iba a estar trabajando en Kukra ya que en la oficina no hay nadie, me lo dedicaré a mi mismo, y también a todos vosotros y me iré a la isla de Ometepe, dos días antes de lo previsto, a preparar el camino para que cuando lleguen Rosa y Belén no falte ningún detalle. Allí nos esperan unos merecidos días de descanso y de compartir impresiones de este mes tan inolvidable para los tres.
Bluefields no es que sea una ciudad bonita, no la voy a echar mucho de menos pero me entristece cuando paso hoy por las calles y pienso que será la última vez que las recorra, o cuando me voy despidiendo de algunos ciudadanos. Hay un chaval, jovencillo, en la calle principal que vende piñas, yo cada día le compro una y me la como con D Pablo a la noche, son unas piñas muchísimo mas dulces que las que tenemos allí en España, no hace falta añadirle licor43. Hoy al pasar por la acera me dice “Amigo, se le olvida comprar la piña hoy”. Qué bueno! No tenía intención de comprar piña, pero no he podido decirle que no. Y como ya era mi última compra me ha hecho un precio de “amigo”, como él me llama. Hemos hablado un poco, y me ha dado cierta nostalgia despedirme de él, porque despidiéndome de él me daba por despedido de otra mucha gente agradable que he conocido en esta ciudad. Quizá me he puesto algo pesado con él, pero en toda nuestra conversación yo siempre añadía: “Y estudia, amigo, estudia mucho”. Es lo que digo a toda la gente joven de este país, pienso que les hace mucha falta para poder salir de la situación actual.
Un foto colorida y ademas de eso saludos a Pilar que flipa con las fotos, a Nuria le mando ánimos y recomiendo que se tome la vida con mas tranquilidad, a Sonia Cervera decirle que estoy encantado de compartir este viaje con ella, a Esti animarla para que se venga para acá y a Juanan que me encanta su sentido del humor y sus compartivas de Chiva con Nicaragua.
Dos días son los que voy a estar en Bluefields realizando trabajos en la oficina y trámites burocráticos. Lo mas importante va a ser una entrevista que tengo pendiente con el sr alcalde de Bluefields para tratar de cerrar el trato que hay pendiente de un acuerdo para la cesión de un local en mejores condiciones que el actual para realizar la feria de productos de Kukra que como ya os conté se realiza quincenalmente. Aquí por lo que estoy observando la burocracia es muy similar a la nuestra. Un alto cargo no es accesible, y en mi caso lo tengo más fácil, pues se puede decir que realizo un papel “diplomático”, representando una ONG de un país desarrollado y les interesa que nos llevemos una buena imagen de ellos y que exista cierta relación permanente entre los voluntarios que venimos desde otros países y la administración pública. Me parece muy curioso cuando conozco a gente de la calle y me preguntan que es lo que hago aquí, cuando les comento que estoy representando a una ONG española, inmediatamente les da por hacerte alguna petición para que la eleves al órgano competente ya que para ellos es muy difícil que sean escuchados. Me siento privilegiado en estos casos porque aquí se hace más caso a un extranjero que a un nacional. Lo que venía diciendo, que aquí además de ser difícil las entrevistas con determinados cargos políticos, veo que hay mucho interés personal por parte de ellos. Ya se que esto también pasa en España pero aquí la corrupción esta mucho mas a lo orden del día, o al menos mucho menos disimulada.
Otra tarea que se me ha encomendado desde España a última hora ha sido la del seguimiento de un proyecto de TELEMEDICINA que se inició en el año 2004 y que se puso en marcha en marzo de este año. La Aurora tiene, como comunidad más multitudinaria de todo Kukra River un centro de salud que abastece a unas 5.000 personas distribuidas entre las 19 comunidades que componen Kukra River. Como bien sabéis La Aurora se encuentra a ocho horas de panga de Bluefields, siendo este el único medio de transporte disponible, y otro tanto más hasta llegar al hospital de Bluefields. Desos, junto a Técnicos Sin Fronteras y la Universidad Politécnica de Barcelona, iniciaron este proyecto para mantener conectados de forma on-line y en tiempo real tanto en imagen, voz y texto el centro de salud de La Aurora y el hospital de Bluefields para en caso de una necesidad poder contactar de forma inmediata con el hospital y realizar cualquier tipo de intervención asistida desde el hospital por los especialistas capacitados, axial como para cualquier consulta, con el paciente presente, al médico que corresponda. Desde el inicio de este proyecto, hasta la fecha de hoy no ha habido ningún control ni seguimiento, por lo que me ha tocado a mi, mañana viernes cuando llegue a la Aurora, entrevistarme con todo el equipo médico para analizar los pros y contras del proyecto en si, sus mejoras, sus aplicaciones, su funcionamiento tecnológico, la calidad de las conexiones, las dudas de los técnicos sanitarios, los problemas que han podido surgir, las mejoras propuestas… En fin análisis profundo del proyecto que tendré que realizar en la tarde porque al día siguiente ya tengo la reunión con los productores, que tendré que desplazarme a patita a Cañoazul, a tres horas de camino de La Aurora, reunirme con los productores y volver a hacer noche a La Aurora. Toda una aventura por la selva, que ya voy teniendo mono de ella.
Como veis mucho trabajo el que hay que realizar en poco tiempo, pero aquí aunque uno esté animado el ritmo del país va frenándote poco a poco. Uno tiene mucha iniciativa, ilusión y ganas de emprender o continuar proyectos, pero aquí la vida se vive de otra manera y el ritmo al que gira el globo terráqueo en Nicaragua es muy diferente al del resto de países. No cabe resignarse sino adaptarse a las circunstancias y desacelerar un poco la máquina que tan acostumbrada tenemos a llevar al cien por cien. Yo donde peor lo paso es en la oficina, puesto que lo que en mi lugar de trabajo haría en dos horas aquí estoy dos días enteros incluido mañana y tarde ya que los compañeros no siguen nuestro ritmo. Yo hago café para todos sobre las nueve y media de la mañana, y mas tarde hago otro, con la intención de acelerarlos, pero el café de aquí parece que sólo afecta al español, soy el único que logra ponerse nervioso y acelerarse. Así que no me queda mas remedio que admitir mi derrota y llevar el ritmo que ellos llevan. Por la mañana y por la tarde a la oficina entro siempre tarde, pero como media o una hora sin problema, y no soy nunca el último en llegar. Así, de este modo consigo estar menos tiempo estresado. El segundo día de oficina cuando eran las ocho yo tenía todos los ordenadores encendidos para que el trabajo pudiera comenzarse antes y hacer todo los planes que traía impuestos desde España, pero no lo entendieron muy bien, y la jornada empezó a ser seria mas de una hora después de lo que tenía que haber comenzado. Hoy me he sorprendido por la ausencia del jefe de la ONG, no se encontraba bien y no ha venido a trabajar, en nuestra conversación telefónica le pregunté si era resfriado, pero me aseguró que no, que le medico lo atribuye a estrés. Y me siento culpable porque creo que soy el problema de su enfermedad, pero jamás podría decir que una persona está estresada en su estado, me es imposible de creer.
Hoy será el último día de oficina, y para esta noche tenemos una fiesta preparada. Vamos a cenar aquí en la casa todos los de la oficina, el celador (D Pablo), y espero que pueda acudir D Diego (el héroe de la selva ¿lo recordáis?), sé que está por la ciudad haciendo gestiones y espero que pueda acudir a mi despedida. Bueno mi despedida de la oficina, porque mañana parto para Kukra, donde estaré ultimando mis trabajos para ya despedirme de esta tierra nicaragüense de la zona atlántica, para después, estar un par de días descansando en la isla de Ometepe junto con mis compañeras Belén y Rosa, y contarnos todos los detalles, anécdotas e impresiones de esta experiencia inolvidable para nosotros.
De nuevo estaré ausente e incomunicado varios días, pero prometo colgar fotos y redactar algo a la vuelta. Me despido por unos días de todos ustedes.
Caixeros, estas son las colas que hay en los bancos nicas, para que luego digan que nosotros tenemos colas.
Bueno a Pilar y a Elena conociéndolas seguro que estos dias estan teniendo colas asi. Besos para ambas.
Veo que entrais muchos todos los dias al blog. Gracias por acompañarnos en esta aventura, y aprovecho para saludar a:
-Yin que eres la caixera que mas entra de Valencia, porque los de Zaragoza funden el blog.
-Maruja, que no me creo que te de corte escribir mensajes, quien te ha visto y quien te ve. La tia me los manda en privado.
-Manolo Broseta, tenía dudas entre padre e hijo pero sabía por donde iban los tiros, recuerdos a la familia.
-Sonias, gracias por vuestra compañía.
-Familia Lloris, dejar de meter cuñas de publicidad de la web de la empresa q os voy a tener q cobrar. Besos para todos.
Y para el resto muchos saludos y abrazos.
No hay mejor despertar que el del sonido de las olas rompiendo en la playa este de Little Corn Island. Me encanta este lugar. Y me encanta la tranquilidad que el lugar inspira. En las cabañas no hay mucha gente hospedada y todos madrugan menos que yo, de modo que comparto la soledad del amanecer con las aves que recorren la orilla de la playa en busca de pequeños cangrejos que llevarse a su pico mientras leo en una de las hamacas. Parece que hoy las nubes van a ganar la batalla al sol, pero no importa, tomo posesión de mi hamaca y me tumbo a leer, sin saber ni tan siquiera la hora que es, ¿eso que importa? Comienzan a dejarse caer pequeñas gotas de agua. No me molestan en absoluto, la sensación de estar tumbado en la hamaca dejando que la lluvia refresque el ambiente es bastante agradable, pero decido tomar refugio bajo una de esas sombrillas que hay construidas con hojas secas de palmera puesto que mi libro no soporta tan bien como yo la lluvia.
Pero la lucha no cesa, y al final el sol consigue hacerse con las nubes y consigue su espacio entre ellas para dejar caer sus rayos sobre la pequeña isla caribeña. Momento idóneo para tomar un buen baño y seguir la lectura a la sombra de una palmera cocotera. Llega el peor momento del fin de semana, que supone tener que pedir la cuenta al encargado de las cabañas para abandonar el lugar, y dirigirme al club de buceo para hacer dive (submarinismo) de nuevo. Llego allí sobre las once, donde preparo mi equipo con la ayuda de los empleados del club y hago de nuevo migas con “Sandra” mi monitora y compañera bajo las profundidades del mar, que me acompaña y me asiste en todo lo que necesito. Ella es americana, y me explica muchas cosas, la mayoría no las entiendo, pero le digo que si la he entendido, así es como actúan los nicas, y yo me estoy acoplando muy bien a sus costumbres. Cogemos de nuevo la lancha que nos lleva a otro destino diferente al de ayer. Hoy Simona ha preferido no repetir la aventura, puesto que con un día de sumersión era suficiente, según justifica. Pero yo en cambio, no tengo bastante ni con estar todo un año debajo del agua, la aventura y la sensación de estar buceando junto a miles de peces que se acercan a ti con la misma curiosidad con la que tú te acercas a ellos es difícil de explicar. Hoy la inmersión es mejor que ayer si cabe, puesto que disfrutamos de aguas mas profundas, a doce metros de profundidad, mas tranquilas y con especies totalmente diferentes a las de ayer. Uno de los americanos que también bucea en el grupo, el cual intentaba mantener conversación conmigo en la lancha me llama bajo el agua para que pueda divisar con él a tres langostas enormes que están en una de las cavidades de la gran masa de coral, me impresiona lo difícil que ha sido comunicarnos en la superficie y lo bien que nos entendemos bajo el agua con señas, gestos y expresiones de asombro. Y no voy a describir todo lo que vi, porque es imposible recordarlo y porque estaría aquí hasta la hora de mi vuelo a España, así que os ponéis uno de los documentales marinos de la 2 y os hacéis una idea.
Llegó el momento de subir a la superficie puesto que el oxigeno que queda en las botellas es escaso, me entristece cuando Sandra me hace señas de que hay que dejar el fondo marino, pero es lo que hay. Al llegar a la superficie del agua nos encontramos con una pequeña tormenta que agita mucho las olas. Me recuerda mucho a tantas y tantas películas de naufragios, ya que estamos Sandra y yo alejados de la lancha esperando a que venga a nosotros y el vaivén de las olas hace que en ocasiones no divisemos ni la lancha ni tierra a la vista, una sensación muy emocionante. Una vez en tierra me despido de mis amigos submarinistas y me dirijo al muelle a esperar la panga que sale para la isla más grande desde donde cogeré mi vuelo a Bluefields. Allí en la espera conozco a un chaval de Washington que está también como cooperante de profesor en una pequeña escuela de Granada. El está aquí para cuatro meses, pero es que Granada es una ciudad para permanecer durante mucho tiempo. Me parece un tipo interesante, ha aprovechado el largo fin de semana para conocer Corn Island, aunque no ha disfrutado tanto de la isla como yo según me cuenta.
La panga llega con algo de retraso, son mas de las dos y a las dos tenía que presentarme en el aeropuerto para que me solucionaran el tema de mi inexistente boleta, pero en este país nadie se pone nervioso, solo nosotros los extranjeros. El viaje en panga es algo parecido a las atracciones de Port Aventura. Teniendo en cuenta que este lloviendo y que hay una marea considerable, al marinero de turno no le importa lo mas mínimo y pone a prueba los motores de la embarcación, no sabría decir la altura que tomaríamos en los saltos entre ola y ola, pero creo mas de lo que recomendaría cualquier hombre de mar. El trayecto al principio es divertido, pero llega a ser acojonante, y esto sumado a una chopada provocada por las olas que no cesan de salpicarnos y que son ayudadas de una ligera lluvia.
Llegada a puerto, afortunadamente sin la pérdida de ningún pasajero en ninguno de los sucesivos saltos de la panga, pero eso si, sin ningún pasajero con los correspondientes hematomas en su trasero. A mi llegada cojo al primer taxista que veo y le transmito mi prisa por llegar al aeropuerto en el que estaba citado hacía ya una hora. El taxista me dice que no me preocupe pues el avión parece está averiado.
En el aeropuerto no tengo ningún problema, el hecho de no tener boleta no es indispensable para volar. Impensable en España. Como también es impensable que para revisar el equipaje tengas que sacar todas las cosas que llevas en la mochila y mostrárselas a un empleado de aeropuerto que las examina con sus manos protegidas por guantes blancos de látex.
Ya me han advertido de que el vuelo saldrá con algo de retraso, pero mi sorpresa es mayor cuando me entero del motivo del retraso ya en la sala de espera. Resulta que la avioneta que tiene que llevarme a Bluefields ha sufrido una avería en el aterrizaje. Al llegar a la pista se reventó la rueda derecha y está en mitad de la pista sin que haya ningún medio de arrastre para quitarla del lugar. Mi estado de sorpresa no cesa, puesto que una humilde azafata de tierra pide ser escuchada en la sala de espera y solicita voluntarios para ayudar en el desalojo de la pista de aterrizaje, ya que ha salido un vuelo desde Managua para sustituir la avioneta averiada pero ésta no puede aterrizar si no se consigue desalojar la pista. Y bueno, siendo que piden voluntarios y yo a este país he venido precisamente a eso, a hacer voluntariado internacional, dejo mis cosas al cargo de una de las pasajeras y me lanzo a la pista de aterrizaje. Entre 12 hombres, entre ellos personal del aeropuerto, militares y pasajeros, bajo las órdenes del piloto y su ayudante y con la compañía de una suave lluvia, conseguimos con grandes esfuerzos enderezar la rueda averiada y empujar la avioneta hasta desalojar la pista de aterrizaje. Esto solo puede pasar en Nicaragua.
La espera en el aeropuerto no se hizo muy larga, puesto que estos días tengo la compañía de un libro, además del que me regaló Nuria, que entre uno y otro van ocupando los ratos de espera, que en este país son abundantes. También conozco allí a una alemana, de avanzada edad, que trabaja con una ONG, durante muchos años aquí en Nicaragua. Llevan a cabo varios proyectos, entre ellos reforestación, y uno muy curioso que ya vi en Kukra River: con excremento de animal, y agua, todo ello mezclado en unos depósitos de plástico, producen gas que utilizan para cocinar. Muy interesante, tanto los proyectos como la vida de esta señora tan agradable.
Al fin consigo llegar a mi destino, deshacer mi mochila, secarme y pegarme una ducha para cenar algo. Hoy han sido muchas las cosas que me han pasado, es increíble lo que da un día de sí.
A la mañana siguiente madrugo bastante. La luz del sol suele despertarme, así que a las cinco hay un sol como el de las doce del medio día en España y eso me tira de la cama a patadas. Decido recorrer la isla por toda su vertiente oriental. ¡Buá! Nunca pensé que podía haber un lugar tan bonito. Las playas caribeñas las hemos visto cientos de veces por las películas, pero en realidad son más bonitas si cabe. Añadiendo que esta parte de la isla está totalmente virgen, que no hay cabañas, ni casas ni complejos turísticos, ni mega apartamentos como en otros lugares. No hay nada, solo palmeras, aves, cangrejos, arena blanca, agua cristalina y para más colmo no encuentro a nadie en todo el paseo, solo a un indígena que bebía coco a la orilla de la playa sobre una roca. Este paseo creo que no se me olvidará en la vida.
Regreso a las cabañas para desayunar con Simona y partir hacia un centro de submarinismo que habíamos contratado el día anterior. Tras unas clases teóricas (en ingles eso si) un video y unas cuantas prácticas en aguas no profundas, nos embarcamos en una lancha que nos llevaría a uno de los cientos de arrecifes de coral que rodean Little Corn Island. Y aquí vuelvo a alucinar en colores, nunca mejor dicho porque la diversidad de color que hay en la profundidad del Caribe es alucinante. Peces de mil especies, de mil tamaños, de mil colores. Corales, seres extraños, colores, formas… Bueno, indescriptible, algo así parecido como a un documental de esos de la dos que tanto me relajan cuando los pongo. La experiencia ha sido fabulosa y pienso repetir al día siguiente si el tiempo lo permite. Simona en cambio no se siente tan cómoda bajo del agua, pero es que yo me siento como si hubiera vivido en un estado así toda mi vida. La monitora, no cesa de felicitarme por lo bien que hago todo lo que me enseña. Se quedo alucinada cuando vi que limpiaba sus gafas bajo del agua con unas algas y yo al ver q lo hacía hice los mismo, me las quite las limpié y me las puse. Luego fuera en inglés me decía que no se explicaba como podía haberlo hecho con tanta seguridad sólo con ver como lo hacía ella y por iniciativa propia. La sumersión dura poco mas de media hora, puesto que ya habíamos utilizado oxigeno en las pruebas previas, pero a mi se me pasó volando. Una pena que se acabara.
El resto del día transcurre en las hamacas que tanto voy a añorar el resto de mi vida, ya que su comodidad, su cercanía a un mar tan limpio y el ruido de las pequeñas olas que casi llegaban hasta las palmeras inspiraba una tranquilidad y una felicidad que es imposible que pueda transmitir con palabras.
La cena la comparto con Simona, y es interesante comernos juntos unos pescados recién sacados del mar, y como acompañamiento la conversación de las costumbres de su país, que prometo tengo que conocer. Cuando vuelva a España creo que voy a dejar mi trabajo y me dedicaré a conocer diferentes culturas, diferentes países, diferentes gentes. Creo que he nacido para eso. Simona también conoce otros países, para tener sólo 24 años ha viajado mucho y me encanta que me transmita sus impresiones sobre las gentes y lugares que ha visitado.
Anoche todo un éxito. El vigilante, D Pablo nos hizo una cena a lo nica, que ya os podéis imaginar: arroz, plátano hervido y cerdo frito, esto último era algo extraordinario. Faltaron los frijoles, pero ¿alguien los echó de menos? Yo no.
Cenamos D Rufino, un productor que se quedó a hacer noche en la casa, D Pablo y yo. Fue muy divertida la conversación que mantuvimos en la cena. Los temas mas interesantes fueron los de los animales de la selva. D Rufino como vive en la selva conoce bien a todos los animales que para mí son tan exóticos y yo no cesaba de preguntarle por los tigres, los monos, los cocodrilos, las serpientes. Hay serpientes que miden más de cinco metros, y cocodrilos de más de seis… D Pablo también sabe mucho de animales, sobre todo de serpientes ya que les tiene mucho miedo y ha pasado muchas aventuras con ellas, puesto que su padre era una especie de brujo que curaba las picaduras de muchas de ellas y tenia que ir a la selva de vez en cuando para “relacionarse” con las serpientes. Parecían fábulas todo lo que contaba, bueno para mi lo son, ya que todo se quedaba en brujería, hechizos, pociones, encantamiento de serpientes… Pero no dejó de ser divertido en ningún momento. Otro tema interesante fue el de las diferentes tribus que existen por los alrededores de Bluefields y más interesante todavía sus costumbres. Hay una tribu que puebla una pequeña isla de la bahía que viven y se mueven siempre cerca del río o del mar puesto que sus necesidades las hacen única y exclusivamente en el agua. Así que para ellos la vida es impensable alejados de agua. Otra tribu que nunca se cortaba los cabellos, otros que vivían solamente de lo que pescaban y de los productos que recolectaban de la selva, estilo hombre neandertal, y así mil y una historias y casuística de esta gente que en ocasiones parece sacada de los libros de historia primitiva del ser humano.
No tardamos mucho en acostarnos pues al día siguiente todos teníamos que madrugar bastante. A mi me esperaban tres días de descanso en unas islas que prometían (Corn Island), por lo que había podido ver por Internet y lo que había escuchado a la gente de por aquí. Nada mas levantarme me dirigí al aeropuerto, faltando pocos minutos para mi vuelo yo seguía sin boleta (billete) puesto que no funcionaban las tarjetas Visa en ese momento, aquí es normal que las cosas dejen de funcionar por minutos, horas, días… La azafata no estaba nada estresada, yo ya empezaba a ponerme nervioso. Al final Maria, que así se llamaba la azafata de tierra, encontró la solución, se tomo nota de mi tarjeta, para poder hacer el cargo cuando pudiera, pero no podía darme billete porque no lo había cobrado, así que me dijo que volaba sin boleta pero con una orden de embarque, que no se muy bien lo que era, pero que me permitía viajar. No sabía si a la vuelta tendría algún problema, pero ella me aseguró que no, que aunque no llevara ningún documento ella ya se encargaría de reservarme la vuelta y de que no me pusieran problemas a la vuelta. ¡Dios proveerá!
Me subo al avión y hay algún que otro problema. Resulta que hay un pasajero, un tal John, que ha bajado en Bluefields e iba desde Managua para Corn Island, pero en la escala había bajado sin darse cuenta. Pobre John, jamás supimos más de él. Otro problema fue que había una señora que la habían chequeado mal y no constaba que tenía que volar y estaba en el avión. El piloto nos explicaba a todos que si alguien no consta en el registro de vuelo y hay algún accidente mortal la compañía de seguros no cubría a los viajeros no registrados. Creo que en caso de accidente mortal a ninguno de nosotros nos preocupaba lo que la compañía de seguros hiciera o dejara de hacer, pero para ellos era de vital importancia. Bueno, bueno, bueno, esto es Nicaragua.
Parece que el piloto se decide a despegar y en media hora llegamos a las islas prometidas. Corn Island son dos islas, la big y la little (grande y pequeña para los que no dominan ingles). La grande no se como es porque estuve en ella minutos, ya que me habían aconsejado ir a la pequeña que era como mas virgen. Se coge una panga, que va a una velocidad de rayo y en media hora te deja en Little Corn Island. Es una pequeña isla caribeña, no hay carreteras, ni coches ni vehículos. Solamente hay una acera de poco más de un metro que recorre la isla de norte a sur, y de ella manan pequeños senderos a este y oeste, recubiertos de vegetación que llevan a las casas, a las cabañas, a las playas… Con mi mochila me dirijo sin ningún rumbo a buscar un alojamiento que me habían recomendado, pero tras preguntar a mucha gente no conseguí concretar dónde era. Aquí en la isla hablan mayoritariamente ingles, aunque un ingles muy particular, pero también algunos español, también un español un poco diferente, y algún dialecto indígena. Mientras deambulaba, una chica rubia (es la primera rubia que veo en Nicaragua después de Belén y Rosa) me pregunta si sé donde voy, porque ella tampoco lo sabe. Ella es Simona, con la que compartiré algunos ratos estos días, y es de Lituania. Vaya una europea por aquí. Aquí hay turistas pero suelen ser americanos. Decidimos buscar algo juntos ya que vamos igual de perdidos. Dejamos el lado oeste de la isla para irnos al este, que es mas virgen, y al cruzar los senderos repletos de palmeras y vegetación nos encontramos con una serie de playas llenas de palmeras, con unas vistas impresionantes y en las que alquilan pequeñas cabañas dobles e individuales, al lado del mar, algo parecido a lo que encontró Robinsón Crusoe después de su naufragio. Decidimos quedarnos en la primera de ella, no voy a describirlo porque no me siento capacitado, mejor veis algunas fotos que son mas descriptivas que lo que yo os pueda contar.
El tiempo no es bueno del todo, esta nublado y parece que quiera llover. No promete mucho el tiempo para estos días, pero un sitio así, aunque sea sin sol, es todo un paraíso. De forma que hay que aprovecharlo sea como sea. Me recuerda una conversación que tuve el otro día en el muelle de Bluefields con un chaval que se dedicaba a descargar y cargar barcos. Aquí la gente es muy creyente, mucho, en diversas religiones, pero en general con muchísima fe, y me decía que tenia un día de trabajo duro, y con lluvia, pero que no le importaba, me decía que las cosas si vienen buenas hay que estar contento, pero que si vienen malas hay que estar contento de igual modo porque vienen de Dios, y lo que viene de Dios es todo bueno, y había que dar gracias por ello. Como veis, optimismo no le faltaba al amigo. Pues eso mismo pensé, haga el tiempo que haga voy a disfrutar de la isla al máximo.
Simona y yo dejamos las cosas en nuestras respectivas cabañas y decidimos dar una vuelta por la isla. La isla es pequeñita pero tiene muchos rincones que descubrir, pequeñas playas, alguna que otra cala, algo de vegetación en su interior, indígenas muy peculiares…. Todo un mundo por descubrir. En el paseo, entre el bosque encontramos unos frutos grandes en el suelo Simona asegura que son mangos y nos pegamos una “fartada” de estos que fue alucinante. Nunca los había probado, pero ella decía que en Europa eran caros, y aquí podía comer todos los que quisiera gratis. Fue una buena experiencia. El resto del día fue muy tranquilo, se basó en tumbarme en una hamaca, sujeta por dos palmeras a un par de metros de la orilla del agua, a leer, a relajarme, a meditar, a VIVIR…
Escrito por un poeta de San Miguelito con el que tuvimos la suerte de poder compartir este explendido atardecer